Teoría de Carteras desde cero
Este es un guion. Está pensado para que lo leas de corrido, como si fuera un capítulo de un libro o el guion de un documental. No tiene cuentas en el medio que te frenen. Las fórmulas aparecen solo cuando son inevitables, y siempre acompañadas de su traducción al castellano.
Si lo leés con atención, vas a entender no solo qué dice cada fórmula sino por qué alguien se sentó alguna vez a derivarla. Eso es la diferencia entre saber repetir y saber pensar.
Empecemos.
El problema que vino a resolver esta materia
La pregunta que da origen a todo
Imaginate que tenés mil dólares y no los necesitás ahora. Tenés dos opciones: gastarlos hoy en algo que querés, o guardarlos para mañana. Si los guardás, querés que valgan más que mil dólares en el futuro — no querés guardarlos en una caja debajo del colchón, querés invertirlos.
Pero acá viene el problema: no hay una sola opción para invertirlos. Podrías comprar acciones de Apple, podrías comprar un bono del Tesoro de Estados Unidos, podrías comprar una propiedad. Cada cosa te promete algo distinto, y cada cosa en mayor o menor medida es incierta.
La pregunta central que esta materia intenta responder es: "¿Cómo combino las cosas en las que puedo invertir para sacarle el mayor jugo posible a mi plata, sabiendo que no quiero pasarla mal con la incertidumbre?"
Eso. Esa es la pregunta. Todo el resto — fórmulas, gráficos, derivaciones — son consecuencia de tratar de responderla bien.
Activos reales y activos financieros
Antes de seguir, dos palabras: activos reales y activos financieros. Los activos reales son las cosas que generan ingresos: una fábrica, un edificio, una explotación agrícola. Los activos financieros son papelitos que dicen "tenés derecho a una parte de los ingresos que genera tal activo real". Una acción de YPF es un papelito que dice "soy dueño de un pedacito de YPF y de los ingresos que genere". Un bono del gobierno argentino dice "el gobierno me debe esta plata, me la va a devolver con intereses".
El problema es que nadie sabe el futuro con certeza. La fábrica podría no vender bien. El gobierno podría no pagar. Por eso, todo activo financiero tiene asociado dos números fundamentales: cuánto se espera que rinda, y cuán incierto es ese rendimiento.
Riesgo, retorno y precio: la trinidad inseparable
El retorno esperado es la rentabilidad promedio que esperás obtener. Si una acción podría rendir 10%, 15% o −5% con ciertas probabilidades, el promedio ponderado de eso es el retorno esperado.
El riesgo es cuánto se aparta el resultado real de ese promedio. Si los retornos posibles están todos cerca del promedio, hay poco riesgo. Si están dispersos — mucha probabilidad de un 30% pero también de un −20% — hay mucho riesgo. La medida técnica del riesgo es el desvío estándar, que se simboliza con la letra griega sigma (σ).
Y el precio del activo se ajusta automáticamente a estas dos cosas. Cuanto más riesgoso un activo, más rentabilidad le exigen los inversores para comprarlo. Y como esa rentabilidad sale de pagar menos por el activo, cuanto más riesgo, más bajo el precio. Subí el riesgo y el retorno exigido sube; el precio cae. Es una cadena lógica que te conviene memorizar porque es la base de todas las decisiones financieras.
El gran descubrimiento: diversificar
Hasta acá, todo natural. La parte interesante viene ahora. Si tenés que elegir una sola cosa para invertir, vas a tener que aceptar el riesgo entero de esa cosa. Pero si combinás varias cosas — un poco de una, un poco de otra, un poco de la tercera — algo curioso pasa: el riesgo combinado puede ser menor que el promedio de los riesgos individuales.
¿Por qué? Porque las cosas no se mueven todas al mismo tiempo. Cuando una acción cae, otra puede estar subiendo. Cuando una industria está en crisis, otra puede estar floreciendo. Si combinás cosas que se mueven distinto, los movimientos se compensan parcialmente. El conjunto se vuelve más estable que cualquier parte individual.
Eso es la diversificación. Y es, sin exagerar, la idea más importante de toda la materia. La frase pegadiza es "no pongas todos los huevos en la misma canasta", pero es más profundo que eso: el matemático Harry Markowitz mostró en 1952 que se puede cuantificar exactamente cuánto reducís el riesgo según cuán parecidas o distintas se mueven las cosas que combinás. Por eso ganó un Premio Nobel.
Correlación: el ingrediente mágico
La medida de "qué tan parecido se mueven dos cosas" se llama correlación. Es un número entre −1 y +1.
- Si vale +1, las dos cosas se mueven en sincronía perfecta. Cuando una sube, la otra también, en la misma intensidad. Diversificar acá no sirve para nada.
- Si vale 0, son independientes. Una sube y la otra puede hacer cualquier cosa. Diversificar acá ya funciona bastante bien.
- Si vale −1, se mueven al revés perfectamente. Cuando una sube, la otra baja. Acá la diversificación es máxima — si las combinás bien, podés llegar a un riesgo de cero.
Casi nada en el mundo real tiene correlación −1 (sería ideal, pero no existe), pero hay muchas cosas con correlación baja o moderada. Por eso un portafolio bien diversificado tiene activos de distintos sectores, distintos países, distintas clases (acciones + bonos + commodities). Cada uno se mueve por motivos distintos, y eso ayuda.
Riesgo sistemático y no sistemático
Hay dos tipos de riesgo. El primero es el riesgo específico de cada empresa: que el CEO se vaya, que tenga un escándalo contable, que su producto fracase. Este riesgo se llama no sistemático o diversificable: si combinás muchas empresas distintas, los problemas específicos de cada una se diluyen y el riesgo desaparece.
El segundo es el riesgo que afecta a todo el mercado: una recesión, un cambio en las tasas de interés, una guerra. Este se llama sistemático o no diversificable: por más que sumes empresas, no podés esquivarlo, porque las afecta a todas.
Esta distinción es clave. Te dice que diversificar tiene un límite: podés eliminar el riesgo no sistemático, pero el sistemático te queda siempre. La gente tiene que aceptar el riesgo sistemático para invertir.
El inversor: ¿qué quiere?
Antes de meternos con los Mundos, una última cosa. Los inversores no son robots: tienen preferencias. La mayoría son aversos al riesgo: prefieren un retorno seguro a uno incierto del mismo valor esperado. Si te ofrezco $100 seguros o tirar una moneda y ganar $200 (o nada), la mayoría agarra los $100 — eso es aversión al riesgo.
Para representar matemáticamente esa preferencia, se usa una función de utilidad:
$$U = \bar r - \tfrac{1}{2} A \sigma^2$$
En palabras: la utilidad que obtengo de una inversión es el retorno esperado menos una penalización por el riesgo. Y esa penalización es proporcional a una constante A, que es el grado de aversión. Si A es alto, sos muy averso al riesgo. Si A es bajo, sos arriesgado. Si A es cero, no te importa el riesgo, solo el retorno esperado.
Esta fórmula no es una teoría sobre cómo realmente la gente decide — es una herramienta práctica para poder resolver matemáticamente "¿cuál es la mejor mezcla para este inversor?". Vamos a usarla mucho.
· · ·Ya tenemos los ingredientes: activos con retorno esperado y riesgo, correlación entre ellos, diversificación, un activo libre de riesgo, y un inversor con un grado de aversión A. Ahora vamos a empezar a combinarlos. Vamos a empezar por el caso más simple — el Mundo 1 — y vamos a ir agregando complejidad.
Una acción y un bono
El planteo
Imaginate que solo existen dos cosas en las que podés invertir: una acción de una empresa (digamos, Tenaris) que tiene un retorno esperado y un riesgo, y un bono del Tesoro estadounidense que paga una tasa fija sin nada de riesgo. ¿Cómo decidís cuánto poner en cada una?
Spoiler: vas a poner una proporción w en la acción (entre 0 y 1, o más allá de eso si te endeudás) y la proporción restante 1−w en el bono. Eso es lo único que tenés que decidir: cuánto en la acción, y por descarte queda lo que va al bono.
Qué pasa con el retorno esperado
El retorno esperado de tu portafolio es la suma ponderada: si pones el 70% en la acción que rinde 12% y el 30% en el bono que rinde 3%, esperás un retorno de 0,7 × 12 + 0,3 × 3 = 9,3%. Es un cálculo trivial pero importante: el retorno del portafolio es promedio ponderado de los retornos individuales.
Qué pasa con el riesgo
Acá viene el primer truco. El bono no tiene riesgo (su σ es cero) y, además, su correlación con la acción es cero (porque el bono no se mueve, así que no puede correlacionar con nada). Cuando hacés la cuenta del desvío del portafolio, todos los términos donde aparece el bono se vuelven cero. Lo que te queda es:
$$\sigma_C = w \cdot \sigma_1$$
En palabras: el riesgo de tu portafolio es exactamente la fracción que pusiste en la acción, multiplicada por el riesgo de la acción. Si pusiste el 70%, tenés el 70% del riesgo de la acción. Si pusiste el 100%, tenés todo el riesgo. Si pusiste 0%, no tenés riesgo (estás todo en el bono).
La línea recta mágica: la CAL
Ahora viene algo lindo. Si dibujás todos los portafolios posibles en un gráfico que tenga riesgo (σ) en el eje horizontal y retorno (r̄) en el eje vertical, y vas variando w desde 0 hasta 1 (y más allá), te da una línea recta.
Empieza en el bono (σ = 0, r̄ = tasa libre de riesgo). A medida que aumentás w, te movés hacia arriba y hacia la derecha. Cuando w = 1, llegás al punto que corresponde a la acción pura. Si te endeudás (w > 1), seguís la recta hacia arriba todavía más.
Esa recta tiene un nombre: se llama Capital Allocation Line, o CAL. Y es importante por una razón: su pendiente te dice cuánto retorno extra te da el mercado por cada unidad de riesgo que aceptás.
El Ratio de Sharpe: el precio del riesgo
La pendiente de la CAL se llama Ratio de Sharpe. Se calcula como:
$$RS = \frac{\bar r_1 - r_f}{\sigma_1}$$
En palabras: cuánto más rinde la acción que el bono, dividido por el riesgo que asumís al ir a la acción. Es el "precio del riesgo" del mercado. Si una acción tiene Sharpe = 0,5, significa que por cada punto de desvío que asumís, te da medio punto de retorno extra sobre el bono.
Si tenés que elegir entre dos acciones, elegí siempre la de mayor Sharpe, porque su CAL es más empinada — al combinarla con el bono, podés conseguir más retorno con menos riesgo. Esto es importante.
El inversor elige sobre la CAL
Hasta acá tenemos un menú de combinaciones (la CAL) pero todavía no elegimos ninguna. ¿Cómo elige el inversor? Maximiza su utilidad. Recordemos:
$$U = \bar r_C - \tfrac{1}{2} A \sigma_C^2$$
Reemplazás el retorno y el riesgo del portafolio en función de w, derivás respecto a w, igualás a cero, despejás. La cuenta da:
$$w^* = \frac{\bar r_1 - r_f}{A \cdot \sigma_1^2}$$
Esta fórmula te dice una cantidad enorme de cosas con muy pocos símbolos. Veamos:
- El numerador es el premio por arriesgar: cuánto más rinde la acción que el bono. Si ese premio es grande, querés poner más en la acción.
- En el denominador hay dos cosas: A (tu aversión al riesgo) y σ² (el riesgo de la acción al cuadrado). Si cualquiera de esas dos cosas crece, ponés menos en la acción. Tiene sentido: si sos más averso, te metés menos; si la acción es más volátil, también te metés menos.
Si w* da más de 1, significa que el inversor quiere apalancarse: pedir prestado al bono y meter más del 100% en la acción. Si te tienta hacer un short del bono, técnicamente equivale a endeudarte a la tasa libre de riesgo y meter ese dinero extra en la acción. Pasa cuando el inversor tiene baja aversión y la acción tiene buen Sharpe.
El resumen del Mundo 1
Mundo 1 es simple, pero te enseña la lógica fundamental. Combinás un activo riesgoso con uno libre de riesgo y obtenés una línea recta de oportunidades. La pendiente de esa línea es el Sharpe — cuanto más empinada, mejor. El inversor elige un punto sobre esa línea según su aversión al riesgo. Si es averso, elige cerca del bono; si es arriesgado, se va para la derecha (incluso apalancándose).
Es importante notar que todos los inversores enfrentan la misma CAL. Lo único que cambia es dónde están parados sobre ella.
· · ·Dos acciones, sin bono
El salto conceptual
Ahora sacamos el bono y agregamos una segunda acción. Tenés dos cosas riesgosas para combinar: digamos, acciones de YPF y acciones de Mercado Libre. ¿Qué cambia?
El retorno esperado del portafolio sigue siendo promedio ponderado: nada nuevo. Pero el riesgo cambia mucho, y acá entra la diversificación. Cuando combinás dos cosas riesgosas, el riesgo del portafolio depende de tres ingredientes: el riesgo de cada una individualmente, y la correlación entre las dos.
La fórmula es:
$$\sigma_p^2 = w_1^2 \sigma_1^2 + w_2^2 \sigma_2^2 + 2 w_1 w_2 \rho \sigma_1 \sigma_2$$
El último término es el nuevo. Aparece porque la covarianza entre las dos acciones modifica el riesgo total. Si la correlación ρ es alta, ese término aporta mucho al riesgo. Si es baja, aporta poco. Si es negativa, resta riesgo.
La frontera de portafolios
Si dibujás todos los portafolios posibles variando w₁ entre 0 y 1, ya no te da una recta. Te da una curva. Esa curva se llama Frontera de Posibilidades de Inversión, o FPI.
La forma exacta de la curva depende de la correlación entre los dos activos. Y acá viene una visualización mental que te conviene tener clara:
- Si ρ = +1 (correlación perfecta), la curva es una recta que une los dos activos. Triste — no hay diversificación.
- Si ρ está entre 0 y 1, la curva ya se "abre" hacia la izquierda. Cuanto más baja la correlación, más se abre.
- Si ρ = 0 (independientes), la curva está bastante abierta.
- Si ρ está entre −1 y 0, la curva se abre todavía más. Aparece un punto de mínimo riesgo bastante a la izquierda.
- Si ρ = −1, la curva colapsa en dos rectas que forman un triángulo, y se puede llegar a un portafolio con riesgo cero.
Cuanto más se "abre" la curva hacia la izquierda, más posibilidades tenés de armar portafolios con menor riesgo que cualquiera de los dos activos individuales. Eso es el efecto diversificación visualizado.
El MVG: el punto más a la izquierda
Sobre la curva, hay un punto especial: el portafolio con menor riesgo posible. Se llama Mínima Varianza Global, o MVG. Es literalmente el "puntito de la izquierda" de la curva.
Para encontrarlo, querés minimizar la varianza del portafolio. Tomás la fórmula de σ², la derivás respecto a w₁, igualás a cero, despejás. Te da:
$$w_1^{MVG} = \frac{\sigma_2^2 - \mathrm{Cov}_{1,2}}{\sigma_1^2 + \sigma_2^2 - 2\mathrm{Cov}_{1,2}}$$
El nombre te dice todo: es el portafolio que minimiza el riesgo, sin importar el retorno. No es necesariamente el "mejor" portafolio — es solo el menos riesgoso. Más adelante (en el Mundo 3) vamos a ver que el "mejor" no es el MVG, es otro punto.
La frontera eficiente
La curva tiene dos partes: la de arriba del MVG y la de abajo. La de abajo no nos interesa: para cada nivel de riesgo, existe un portafolio en la parte de arriba que da más retorno. Decimos que los portafolios de la parte de abajo están dominados. La parte de arriba (desde el MVG hacia la derecha) se llama frontera eficiente: ahí están los portafolios que un inversor racional consideraría.
Cómo elige el inversor
En el Mundo 2 no hay activo libre de riesgo. El inversor tiene que elegir directamente un punto sobre la frontera eficiente. Lo hace, otra vez, maximizando su utilidad. Las cuentas son más feas que en Mundo 1 porque ahora la varianza del portafolio tiene tres términos en lugar de uno, pero el principio es el mismo: planteás U = r̄_p − ½ A σ_p², derivás respecto a w₁, igualás a cero, despejás.
Te da una fórmula medio fea pero que tiene un patrón claro:
$$w_1^* = \frac{\bar r_1 - \bar r_2 + A(\sigma_2^2 - \mathrm{Cov}_{1,2})}{A(\sigma_1^2 + \sigma_2^2 - 2\mathrm{Cov}_{1,2})}$$
Si la mirás de cerca, se parece a la del Mundo 1 — solo que ahora hay términos extra que tienen en cuenta la covarianza. La intuición de fondo es la misma.
El resumen del Mundo 2
Mundo 2 introduce la curva, el MVG y el efecto diversificación. El gran insight es que combinar activos imperfectamente correlacionados reduce el riesgo gratis — sin sacrificar retorno. Cuanto más distinta es la correlación, más se gana al diversificar.
· · ·Dos acciones y un bono
Volviendo a tener bono
Ahora juntamos los Mundos 1 y 2: dos acciones más un bono libre de riesgo. Esto cambia las cosas radicalmente. Te lo voy a contar de a poco porque es la parte más bonita de la materia.
Múltiples CAL — el problema
De entrada parece que hubiera muchísimas posibilidades. Podrías combinar el bono con cualquier portafolio sobre la frontera de Markowitz. Cada uno de esos portafolios te genera una CAL distinta. Imaginate que dibujás muchas rectas que parten del bono y van tocando distintos puntos de la frontera curva. Tenés un montón de CALs posibles.
Pero algunas son mejores que otras: las que tienen mayor pendiente. Recordá: una CAL más empinada significa más retorno por unidad de riesgo. Entonces, ¿hay una CAL que sea mejor que todas las otras?
El insight de Tobin
James Tobin se dio cuenta de algo elegante. De todas las rectas posibles que parten del bono, hay una única que es tangente a la frontera curva. Es decir, hay una única CAL que toca la frontera en exactamente un punto. Esa recta es la de máxima pendiente posible: cualquier otra recta que partiera del bono y tocara la frontera tendría menor pendiente.
El punto donde esa CAL toca la frontera es el punto especial: el portafolio con mayor Ratio de Sharpe posible. Lo llamamos Portafolio Riesgoso Óptimo, o PRO, o P*.
Y acá viene la magia. Si pensás un segundo, la conclusión es enorme:
Independientemente de tu aversión al riesgo, si tenés que combinar acciones con un bono, la mejor mezcla de acciones que vas a usar es siempre la misma: el PRO. Lo único que varía entre un inversor y otro es cuánto ponen en el PRO y cuánto en el bono.
Eso es el Teorema de Separación de Tobin, y es una de las ideas más profundas de las finanzas. Separa el problema en dos:
- El problema técnico u objetivo: encontrar el PRO. No depende del cliente, depende solo de los datos del mercado.
- El problema personal o subjetivo: cuánto poner en el PRO según mi aversión. Depende del cliente.
Esto es lo que hacen los fondos de inversión. Encuentran el PRO de un universo de activos, y después le ofrecen al cliente "¿cuánto querés poner? ¿20%, 80%, 130%?" según su perfil. La parte técnica la hacen ellos; la parte de cuánto poner, el cliente.
Cómo se encuentra el PRO
Encontrar el PRO es el famoso problema objetivo. Hay que maximizar el Ratio de Sharpe. Tomás la expresión del Sharpe del portafolio, derivás respecto a w₁, igualás a cero, despejás.
El detalle algebraico es feo pero merece comentario porque es lo que el profesor te puede preguntar en el parcial. La derivación combina la regla del cociente y la regla de la cadena. La regla del cociente porque el Sharpe es una división. La regla de la cadena porque el denominador (σ_p) es una raíz cuadrada de algo.
El resultado final es una fórmula cerrada para w₁ del PRO:
$$w_1^{P^*} = \frac{(\bar r_1 - r_f)\sigma_2^2 - (\bar r_2 - r_f)\sigma_{1,2}}{(\bar r_1 - r_f)\sigma_2^2 + (\bar r_2 - r_f)\sigma_1^2 - (\bar r_1 + \bar r_2 - 2 r_f)\sigma_{1,2}}$$
Y por descarte, w₂ del PRO = 1 − w₁ del PRO. La fórmula no es bonita, pero la idea sí: cada activo riesgoso aporta al PRO en proporción a su exceso de retorno (sobre el bono), corregido por las covarianzas.
Cómo se encuentra la cartera óptima del inversor
Una vez tenés el PRO, sabés su retorno esperado y su riesgo. Ahora viene la parte subjetiva: cuánto ponerle al PRO y cuánto al bono. Pero esto es idéntico al Mundo 1: tratá al PRO como si fuera "el activo riesgoso" del Mundo 1, y aplicá la misma fórmula:
$$w_{P^*}^{C^*} = \frac{\bar r_{P^*} - r_f}{A \cdot \sigma_{P^*}^2}$$
Misma estructura que la del Mundo 1. Por eso decimos que en el Mundo 3 "el problema subjetivo se reduce al Mundo 1": cuando tenés el PRO, lo demás ya lo viste.
La trampa del MVG
Hay un error común que vale la pena marcar. Algunas personas, al pensar en "el mejor portafolio riesgoso", piensan automáticamente en el MVG (el de menor riesgo). Pero ese no es el óptimo cuando hay un activo libre de riesgo. El óptimo es el PRO (el de tangencia, mayor Sharpe).
¿Por qué? Porque la CAL que parte del bono y toca el MVG es menos empinada que la CAL que parte del bono y toca el PRO. Y CAL menos empinada significa, para cualquier nivel de riesgo, menor retorno. Para cualquier nivel de retorno, más riesgo. Es estrictamente peor.
Esta observación, que parece técnica, sale en los ejercicios. La consultora "Tecno-Chant" del problema de la guía recomendaba combinar el MVG con el bono — y vos, como buen inversor, le explicás al cliente que su recomendación está mal: que existe otro portafolio (el PRO) que le da mejor utilidad.
El resumen del Mundo 3
Mundo 3 es donde aparece el Teorema de Tobin: el problema técnico (encontrar el PRO) se separa del problema personal (cuánto ponerle según mi A). Todos los inversores eligen el mismo PRO; difieren en cuánto le ponen. La CAL óptima es la tangente a la frontera. Y el portafolio óptimo NO es el MVG.
· · ·Muchas acciones y un bono
El salto a N activos
Hasta acá teníamos a lo sumo dos acciones. Pero en el mundo real, vos no invertís solo en dos cosas: invertís en cientos. ¿Cómo se generaliza todo lo que vimos?
La idea es la misma del Mundo 3 — encontrar el PRO, después combinar con el bono según el cliente. Pero las cuentas se vuelven inmanejables a mano. Si tuvieras que derivar la fórmula del PRO con 50 activos, tendrías que derivar respecto a w₁, w₂, ..., w₅₀ y resolver un sistema de 50 ecuaciones. Imposible a mano.
Por eso se usa álgebra matricial. No es que sea otra teoría: es la misma teoría, pero compacta. Veamos cómo.
Vectores y matrices
En lugar de escribir cada peso separado, los apilás en un vector W de N elementos. Lo mismo con los retornos: vector R de N elementos. Y las varianzas y covarianzas de los activos se acomodan en una matriz V de N×N: en la diagonal van las varianzas (cada activo consigo mismo), y fuera de la diagonal van las covarianzas (cada activo con cada otro).
Con esa notación, la varianza del portafolio se escribe en una sola línea:
$$\sigma_P^2 = W^T \cdot V \cdot W$$
Es la misma fórmula de antes, solo que escrita con matrices. Si la expandís, te da los mismos términos: w₁²σ₁² + w₂²σ₂² + 2w₁w₂Cov₁₂ + ...
El truco: invertir la matriz V
Para encontrar el PRO con N activos, se llega a un sistema que se puede escribir así:
$$R_{exceso} = Z \cdot V$$
Donde R_exceso es el vector de excesos de retorno (cada componente es r̄ᵢ − r_f), y Z es un vector de "pesos sin normalizar". Despejando Z:
$$Z = R_{exceso} \cdot V^{-1}$$
Donde V⁻¹ es la inversa de la matriz V. Esto es lo que hace que sea inmanejable a mano: invertir una matriz grande es mucha cuenta. Pero una computadora lo hace en milésimas de segundo.
Qué representa Z conceptualmente
Cada componente Zᵢ es algo así como "el deseo de invertir en el activo i, ya descontando sus interacciones con todos los otros activos". Si Zᵢ es alto, significa que el activo i tiene buen Sharpe individual y además se comporta de forma útil respecto a los demás (baja correlación, etc.). Si Zᵢ es bajo, el activo aporta poco. Si es negativo, conviene shortearlo.
Después de calcular Z, hay que normalizar: dividir cada componente por la suma de todos, para que los pesos sumen 1. Eso te da los pesos del PRO:
$$w_i^{PRO} = \frac{Z_i}{\sum_j Z_j}$$
La cartera óptima del inversor
Una vez tenés el PRO (sus pesos, su retorno esperado, su riesgo), volvés a la fórmula de siempre:
$$w_{PRO}^{C^*} = \frac{\bar r_{PRO} - r_f}{A \cdot \sigma_{PRO}^2}$$
Esto es exactamente el Mundo 1, otra vez. Por eso es tan poderoso el Teorema de Tobin: una vez que tenés el PRO, no importa cuántos activos haya. La parte personal del problema se reduce siempre a la misma fórmula.
Conexión con el mundo real
Si todos los inversores del mercado eligen el mismo PRO (por Tobin), y todos los activos del mercado son comprados por alguien, entonces el PRO debe ser el mercado entero en sus proporciones de capitalización. Eso es el Portafolio de Mercado.
Y la CAL que une el bono con el portafolio de mercado se llama Capital Market Line o CML. La diferencia con la CAL es solo de nombre: estructuralmente es lo mismo, pero la CML se aplica al mercado en general.
Esta idea es la antesala del Capital Asset Pricing Model (CAPM), que vas a ver en la Unidad 3. El CAPM relaciona el retorno esperado de un activo individual con su contribución al riesgo del portafolio de mercado. Pero esa es otra historia.
El resumen del Mundo 4
Mundo 4 es la generalización. Misma teoría que el Mundo 3, escrita con matrices. El PRO se encuentra invirtiendo la matriz de varianzas-covarianzas y normalizando. El resto (cuánto ponerle según el cliente) es Mundo 1 otra vez. La conclusión teórica es que en equilibrio, el PRO es el portafolio de mercado.
· · ·La idea madre
Llegamos al final. Hicimos el viaje desde "qué es un activo financiero" hasta "cómo se encuentra el portafolio óptimo con N activos en una computadora". Es mucho. Pero todo se puede comprimir en una sola idea, y si te la llevás clara, ya estás.
Mezclar activos imperfectamente correlacionados reduce el riesgo total sin sacrificar retorno esperado. Por eso conviene diversificar. Y entre todas las mezclas posibles, hay una única que es óptima: la que maximiza el retorno extra por unidad de riesgo. Esa mezcla la elige todo inversor racional. Lo único que varía entre uno y otro es cuánto le ponen, según cuán averso al riesgo sean.
Toda la matemática que viste — las fórmulas, las derivaciones, las matrices — son consecuencia técnica de esta idea. Si la entendés profundamente, podés reconstruir casi cualquier fórmula con un papel y un poco de paciencia.
Y si en el parcial te trabás en una cuenta y no te acordás la fórmula, esta idea te puede ayudar a recordarla. Por ejemplo: "el peso del riesgoso debe ser proporcional a cuánto rinde de más sobre el bono, e inversamente proporcional a la aversión y al riesgo al cuadrado" — eso es la fórmula del Mundo 1, contada en castellano. Si la entendés, te sale.
Esa es la diferencia entre estudiar para aprobar y estudiar para entender.
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Suerte el martes.